18. Reflexión

¿Tenemos autocontrol?

Para terminar con estas intensas clases sobre soft skills, nos han hablado de la importancia del control y del autocontrol. Para ello, nos han hablado de psicólogo e investigador, Walter Mischel, quien desarrolló diversas investigaciones de gran importancia sobre el control de estímulos, el autocontrol y el refuerzo retardado, en la infancia o adolescencia.

A finales de los años 60, Mischel lideró un experimento para ver los efectos de la gratificación retardada. Mediante la abstención de recibir una gratificación inmediata, el niño recibirá una gratificación mejor, si espera. Este experimento sirvió para ver el nivel de autocontrol y fuerza de voluntad de cada niño y las técnicas que empleaban para distraer su propia atención.

La Ley de Variedad Requerida de W. Ross Ashby es tan poderosa que se la conoce como la Primera Ley de la Cibernética. La ley de Ashby implica que el grado de control de un sistema es proporcional a la cantidad de información disponible. Esto significa que necesita una cantidad adecuada de información para controlar cualquier sistema, sea el que sea. Esto lo podemos aplicar al autocontrol, pues, según esta teoría, podemos mantener una condición interna estable que compense los cambios del entorno utilizando el control. Esto nos sirve para adaptarnos a diferentes situaciones, utilizando el conocimiento y las experiencias pasadas y adaptándolas a las nuevas situaciones.

Con el paso de los años, se han ido desarrollando diferentes teorías sobre la personalidad. La visión actual basada es la que asocia la personalidad con el entorno social, el carácter con las relaciones interpersonales y el temperamento con el individuo y su genética. Esto significa que lo primero que mostramos a los demás, cuando los conocemos es la personalidad, cuando vamos cogiendo confianza con las personas es cuando mostramos nuestro carácter. Sin embargo, cuando hay situaciones límites, conflictos o urgencias es cuando dejamos salir nuestro temperamento, es decir, dejamos de controlar nuestra forma de ser y de actuar ante los demás.

Para que esto no suceda, existen diversos métodos para mejorar nuestro autocontrol y no dejarnos llevar por nuestro temperamento. En primer lugar, debemos ser conscientes de que podemos perder el control en situaciones extremas y saber cuándo estamos perdiendo el control, de esta forma, podremos actuar ante tal situación antes de perder los nervios y conseguir los objetivos fijados. Hay que definir los objetivos con anterioridad y saber cuáles son nuestros propios miedos al respecto, pues podremos prever las situaciones conflictivas que nos pueden hacer perder el control. Como comentamos en entradas anteriores y haciendo referencia a Daniel Goleman, la inteligencia emocional es muy importante en estos casos, ya que, en vez de reprimir una emoción, podemos redirigirla para que juegue a nuestro favor, el autoconocimiento y la empatía son fundamentales para lograr el autocontrol.

Para concluir, me gustaría hablar sobre todo lo que hemos estado reflexionando durante las clases de la asignatura. No siempre se tiene la oportunidad de aprender reflexionando, no solo del mundo que nos rodea, sino conociéndonos entre compañeros y a nosotros mismos.

Muchas de las habilidades que hemos tratado en las clases, ya las habíamos utilizado, sin embargo, en muchas ocasiones, no nos damos cuenta de ello. Las sesiones que más me han servido a mí, particularmente, son las relacionadas con el trabajo en equipo, liderazgo, equipos ágiles, herramientas, saber delegar, teambulding y el valor del aprecio, entre otras. Aunque no solo me han servido para aprender sobre estos temas y algunos otros, sino para conocerme a mí misma y reflexionar sobre mi forma de ser o mi forma de comportarme con respecto a estos temas, que de otra forma no me habría planteado.

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