13. Saber delegar

¿Somos capaces de delegar?

Si alguien trabaja por su cuenta, solo hay una cantidad limitada de tareas que puede hacer, por mucho que trabaje. Solo se puede trabajar ciertas horas al día y ciertas tareas que puedes desempeñar durante este tiempo. Esta limitación también se aplica a la cantidad de proyectos que puedes abarcar en ese tiempo limitado. Esto supone un problema cuando aumenta la cantidad de trabajo y no se dispone de más tiempo. Esto puede llevar a una sensación de presión y sobrecarga de trabajo, ya que no puedes hacer todo lo que quieren de ti, lo que provoca que las personas se sientan estresadas, infelices y crean que están decepcionando a la gente.

Para evitar todo esto, existe una solución que mucha gente no es capaz de llevar a cabo. Como apunta Timothy Ferriss, en su libro La Semana Laboral de 4 horas, la mejor manera de tener una vida tranquila es redistribuir el tiempo de forma eficiente, mediante la eliminación de distracciones, delegando algunas actividades y creando negocios autosuficientes. Delegar las tareas a otras personas, puede ser la solución que nos ayude a superar estas limitaciones de las que hablábamos. Aunque es algo que, a priori, suena sencillo de hacer, es algo que no todo el mundo está dispuesto a realizar. Saber delegar se ha convertido en una habilidad imprescindible para cualquier tipo de líder. Aprender esta habilidad conlleva poder crear un equipo sólido y exitoso, capaz de satisfacer las demandas que exigen otras personas.

Saber delegar es algo que no solo ayuda a completar las tareas evitando las limitaciones temporales, sino que fortalece las relaciones dentro del equipo, logrando que otras personas tengan la oportunidad de crecer y desarrollar sus propias habilidades. Es algo que empodera al equipo, genera confianza y ayuda al desarrollo profesional. Para delegar de manera eficiente, lo fundamental es transmitir confianza y seguridad al equipo, dejando margen para que contribuyan con sus propias ideas y facilitando la comunicación y coordinación entre todos miembros.

En mi caso, cuando me toca desempeñar la función de líder, suelo dejar margen al resto del equipo para que pueda contribuir con nuevas ideas, aunque no siempre funciona. En uno de los últimos trabajos que hemos entregado en el máster, delegué una de las tareas a un compañero de equipo. En un principio, pareció que había entendido lo que necesitábamos para el trabajo, sin embargo, unas horas antes de la entrega, tuvimos que preguntarle por qué no había hecho nada. Él nos dijo que no sabía cómo debía hacerlo. Así, me di cuenta del error de comunicación que habíamos tenido y tuve que hacer las tareas que faltaban a contrarreloj.

Un ejemplo de saber delegar de manera eficiente podría darse en cualquier situación, desde una profesional a una personal o familiar. Dar una receta de uno de tus platos estrella es un ejemplo. Puedes dar la receta que tu tienes en mente, con los ingredientes y las cantidades exactas. Sin embargo, puede resultar beneficioso ofrecer alternativas para que cada persona pueda introducir cambios según sus gustos y necesidades. De esta forma, aunque tengan unas pautas a seguir, siempre pueden disponer de un margen de libertad para que desarrollen su creatividad e incluso, puedan mejorar la receta de manera que nadie espera.

¿Me das tu receta estrella?