11. Haciendo equipo

¿Cómo formamos un buen equipo?

Hace unas semanas, en una sesión de Soft Skills trabajamos sobre el Team building o la construcción de equipos. Esto sirve, principalmente, para mejorar la comunicación personal entre personas de un mismo equipo, fomentando una actitud positiva y el sentimiento de pertenencia a un grupo. Además, se emplean conceptos que hemos visto anteriormente como los rasgos de liderazgo y la capacidad de escuchar y coordinar.

Así, el profesor formó equipos teniendo en cuenta el idioma nativo, para favorecer la comunicación entre los miembros. Mi grupo estaba formado por mujeres muy distintas, pero con una actitud positiva y colaborativa desde un inicio.

La clase fue online, por lo que, surgían muchos problemas de comunicación para este tipo de actividades. Aun así, creo que, con la actitud positiva y colaborativa del grupo, conseguimos hacer un buen trabajo. Todas nosotras habíamos trabajado en un equipo conjunto anteriormente, sin embargo, el equipo era de tantas personas que casi no tuvimos contacto entre nosotras. Si bien, llevamos unos meses de clases, muchas de nosotras no hemos podido asistir a todas las clases presenciales, lo que dificulta que podamos crear una relación cercana y tener mayor contacto con los compañeros.

Para comenzar, debíamos elegir una actividad con el objetivo de cohesionar el equipo. Por ello, entre todas, decidimos hacer la titulada “Tres cosas sobre mí”. Esta actividad consistía en escribir 3 preguntas para hacérselas a los miembros el equipo y responder las del resto. Así, comenzamos a hacer preguntas por rondas, es decir, cada miembro del equipo formulaba una pregunta que debía de responder el resto. Una vez respondida, se pasaba a otra persona para que hiciera una de sus preguntas y el resto respondiera. Así, sucesivamente, fuimos respondiendo todas a las preguntas planteadas. Comenzamos un poco cohibidas, sin saber quién iba a tomar la iniciativa y aunque tuvimos tiempo limitado y no pudimos acabar de formular todas las preguntas, esto nos ayudó a conocer más a las personas con las que acabábamos de formar equipo y estrechar lazos, conociendo detalles de cada persona que no conocíamos anteriormente, es decir, generó un ambiente de confianza que no teníamos antes de esta actividad.

También hicimos la actividad de “La visita al museo” como nos indicó el profesor, con el objetivo de mejorar la comunicación del equipo. Decidimos por consenso escoger el Museo Thyssen para facilitar la elección y una de mis compañeras señaló su preferencia por la exposición “Los impresionistas y la fotografía” y, al comprobar que ninguna otra persona tenía otra opción en mente, escogimos esa exposición. Así, cada una recorrió durante unos minutos las salas de la exposición seleccionada, y cuando terminó el tiempo que pautamos, comentamos las obras que más nos habían llamado la atención. En nuestro equipo, María había estudiado Bellas artes, por lo que contamos con un ojo experto y nos habló sobre las consecuencias de la fotografía en las pinturas que habíamos visto en la exposición. El resto de equipo, únicamente nos limitamos a comentar los aspectos más llamativos y nuestros gustos personales. Esto, sin embargo, nos ayudó a generar una comunicación más fluida entre nosotras.

Otras actividades que realizamos con el objetivo de trabajar sobre la coordinación interna del equipo fueron “Sigue el ritmo” y “Origami Crafts”. En esta última, nos costó decidir qué figura íbamos a realizar, ya que ninguna de nosotras tenía experiencia con el Origami y todas las figuras nos parecían muy complicadas. Así pues, decidimos cambiar de actividad a la de “Sígueme el ritmo” y conseguimos ponernos de acuerdo para hacer una entrada escalonada que estuviera planificada de alguna forma. Finalmente, grabamos el resultado final y, a pesar de las dificultades comunicativas y del retardo en el sonido, pudimos alcanzar nuestro objetivo de hacer unos ritmos acompasados entre todas, después de algunos intentos fallidos que resultaban muy cómicos. Esto nos dio confianza a la hora de comunicarnos entre nosotras y pudimos ver quién estaba tomando las riendas del equipo, para poder llevar una comunicación eficiente y realizar las actividades de forma coordinada. Después, María encontró una figura de origami que nos resultó sencilla para poner hacerla. Así, comenzamos a seguir las instrucciones de María, ya que era ella quien había encontrado la figura y, aunque no todas pudimos acabarla a la vez, las personas que mejor habían seguido las indicaciones, ayudaron a las demás para poder terminar la actividad de forma correcta.

Esta sesión la terminamos con la actividad “La pintura pixelada” donde el trabajo colaborativo era imprescindible para poder acabarla. Al principio, no sabíamos por dónde empezar, así que decidimos seguir el consejo del profesor y acordamos dividir el dibujo en cinco partes, y cada una de nosotras iba a hacerse responsable de una de las partes. Siguiendo las indicaciones de María, conseguimos ponernos de acuerdo en la forma de dividir el cuadro y comenzamos a pintar, cada una su parte. Así, algunas personas terminamos antes que otras y pudimos ayudar a terminar las partes más laboriosas y complicadas del cuadro. Esto fue gracias a la comunicación constante que hubo en el grupo y el espíritu colaborativo de todo el equipo. Si bien, era un reto muy complicado, lo importante no era hacer un cuadro perfecto, sino coordinar al equipo para que todas pudiéramos colaborar en el resultado final.

En una de las sesiones siguientes, pudimos continuar con el Team building y realizamos la actividad “Historias de Emoji”, que consistía en crear una historia y transcribirla a lenguaje emoji. Esta fue una de las tareas que más nos costó comenzar, ya que no teníamos una historia que pudiéramos desarrollar. Lo más complicado fue arrancar a escribir la historia inventada, de esto se encargaron dos de mis compañeras, Maria José y Marta. Las otras tres personas colaboramos para transcribir la historia que se iban inventado en forma de emojis. No seguimos una planificación, sino que íbamos adaptándonos a los constantes cambios de la historia y consensuábamos los emojis que empleábamos. En esta actividad, me fue muy complicada la comunicación, ya que mi conexión me estaba dando fallos constantemente y visualizaba la historia con un ligero retraso, aun así, intenté colaborar en lo máximo posible, aportando algunas figuras que se adaptaran mejor a la historia. A pesar de ello, creo que hicimos un gran trabajo como equipo y todas pudimos colaborar para desarrollar la historia.

Teniendo en cuenta los roles de equipo de Belbin que vimos en publicaciones anteriores, en mi opinión estos se podrían aplicar a las personas de mi equipo de la siguiente forma:

  • Implementador: María
  • Cerebro: Maria José
  • Cohesionador: Marta
  • Investigador de recursos: Mireia
  • Finalizador: yo

Siguiendo estos roles, podemos decir que hemos formado un equipo que se ha complementado. Además, creo que mis compañeras tienen otras muchas cualidades que nos han ayudado a sacar adelante estas actividades. Hemos formado un gran equipo donde la colaboración y la comunicación han sido los eslabones principales de la cadena de trabajo, que nos ha ayudado a crear un equipo más unido y coordinado, además de lograr la confianza y la actitud positiva para trabajar más motivadas.