9. El juego interior y la determinación

¿Qué papel juega la motivación a la hora de alcanzar un objetivo?

 

En una de últimas sesiones de la asignatura Soft skills que tuvimos recientemente, nos hablaron de la determinación y del juego interior que se necesita cuando queremos alcanzar un objetivo o mejorar los resultados.

 

El concepto de juego interior procede del autor estadounidense Timothy Gallwey, y consiste en aprender a aprender de una manera diferente para realizar cambios en nosotros mismos y en el resto de personas. Gallway comenzó haciendo referencia al mundo del deporte, concretamente del tenis, ya que los entrenadores se fijaban en lo que debía hacer el deportista para alcanzar objetivos, centrándose en las acciones conscientes que realizaban. Sin embargo, dejaban de lado el interior del jugador, es decir, la mente inconsciente. Un entrenador, generalmente, se centra en corregir los errores y remarca lo que se hace mal para que no se repita, da instrucciones de cómo debes hacerlo. Es por esto que Gallway comenzó a hablar de interpretar la información de los sentidos, de la experiencia inconsciente del cuerpo, porque el cuerpo aprende mejor y alcanza mejores resultados cuando se dan condiciones de confianza y diversión. Por ello, Timothy da tanta importancia al juego interno y defiende que el entrenador ha de aprender también del jugador, para poder sacar todo el potencial que tiene y conseguir el máximo rendimiento. Este autor propone un nuevo método que comienza creando la imagen del resultado deseado para que el inconsciente pueda absorberlo, confiar en el rendimiento del inconsciente y aprender no solo de los éxitos, sino también de los fracasos, sin juzgar lo que está bien o mal.

 

Uno de los primeros que empleó el coaching fue André Agassi que tuvo que acudir a un coach para superar sus miedos y su baja autoestima, después de su lesión de muñeca en 1997, para volver a ser una gran estrella del tenis mundial, llegando al Top Ten de tenis.

 

 Un ejemplo en el que podemos ver el potencial que uno puede sacar cuando se utilizan las herramientas adecuadas es Carolina Marín, jugadora española de bádminton, que ha logrado llegar a número uno en el ranking mundial de la BWF en la categoría individual femenina. En la final de los juegos olímpicos de Rio de Janeiro 2016, la española comenzó el partido perdiendo el primer set por 19-21, contra su rival india, Pusarla V Sindhu. Tras esto, el entrenador de la española, Fernando Rivas, aprovechó un descanso para hablar con Carolina sobre su motivación.

 

“Recuerda a esa niña de 14 años que llegó a la academia Blume y quería cumplir su sueño. Esa niña de 14 años me dijo lo que quería, esa niña de 14 años confía en ti. Esa niña sabe cuál es el plan de juego y juega con disciplina, porque es su sueño. Y ese deseo que tú tienes es más fuerte”.

 

Fernando Rivas no apuntó los fallos que había tenido la española, ni le dio nuevas directrices para seguir en su juego. Le recordó para qué habían ido allí, le dio fuerzas para dejar de lado las inseguridades y la ayudó a volver a disfrutar del juego como cuando era niña. Con estas palabras, el entrenador pretendía buscar su mayor motivación, buscar el juego interior de Carolina, y que su propio subconsciente lograra actuar de la mejor manera posible. Tras esto, la española utilizó ataques diferentes y más rápidos, lo que hizo que el marcador diera la vuelta. Así, Carolina Marín consiguió ganar los siguientes sets por 21-12 y 21-15. Finalmente, ganó el partido y se llevó la medalla de oro en las Olimpiadas de 2016, lo que ilustra de manera muy clara, cómo puede ser fundamental el subconsciente y la motivación cuando se busca alcanzar un objetivo o mejorar el resultado.

 

 

Esto no solo se puede aplicar en deportes, sino también en nuestros objetivos personales. En muchas ocasiones, olvidamos la motivación principal por la que empezamos a hacer algo y terminamos dejando de hacerlo, cuando no vemos resultados. Sin embargo, si nos paramos a recordar cuál ha sido nuestra mayor motivación, nos puede ayudar a seguir adelante y sacarle el mayor partido, así podremos conseguir un mejor resultado, aprendiendo tanto de los fracasos que hayamos tenido como de los éxitos.