1. Who I am?

¿Quién soy?

En la primera sesión de la clase Habilidades blandas (soft skills) del Master en Comunicación transmedia de la UPV, el profesor Jose Luis Poza, nos explicó en qué consistía la autoevaluación con el test de personalidad de Gallup y que era el test 360, con el que nuestros allegados pueden describirnos utilizando tres aspectos a mejorar y tres cualidades. Así, nos propuso realizarlos para poder conocernos tanto interna, como externamente, y comparar los resultados que obtuviésemos, para tener una visión general de nosotros mismos.

 

La mayoría de herramientas de evaluación se centran en corregir o arreglar, las debilidades de cada individuo, es decir, lo que está mal. Esto nos llevaría a tener una sociedad homogénea, donde las personas tendrían capacidades similares y muy pocas podrían destacar por sus cualidades, porque estaríamos ante individuos mediocres.  Sin embargo, el Test de Gallup  es un test de personalidad que se basa en las teorías de la psicología positiva, centrándose en el potencial personal para desarrollar fortalezas únicas e innatas, midiendo patrones recurrentes de comportamiento, sentimiento y pensamiento, tratando de ayudar a conocer los puntos fuertes de cada persona. Estas fortalezas no solo sirven para el ámbito personal, sino, también, laboral o académico, para guiarnos hacia la rama a la que debemos dirigirnos y en la que podríamos ser más eficientes por nuestras capacidades innatas, por lo que podemos encontrar en ellas mayor productividad y satisfacción. Esto está fundamentado en el padre de la psicología basada en fortalezas y psicología positiva, 

Ver las imágenes de origenDonald O. Clifton , quien fundó la Selection Research Inc (SRI), que posteriormente fue adquirida por Gallup Inc., y que se inició para ayudar a entidades públicas y privadas en la selección de empleados. En 1999, Clifton creó la herramienta de evaluación personal CliftonStrengths o test de Gallup que se centra en 34 aspectos que conforman la personalidad del individuo, empleando estas cualidades para el éxito en el trabajo.

 

En el test de Gallup, de los 34 talentos que habían, los resultados que obtuve fueron bastante realistas, teniendo en cuenta que estoy de acuerdo con los rasgos que se me asocian.

Mi test de Gallup: Cauto, Coherencia, Empatía y Responsabilidad.

 

Soy una persona cauta, no solo en las relaciones interpersonales, sino en los proyectos profesionales en los que me involucro. Me lleva mucho tiempo pensar sobre los siguientes movimientos que debo llevar a cabo, tanto es así, que suele acarrearme bastantes dolores de cabeza y muchas noches sin dormir. Esto es porque me gusta tener la situación bajo control y prever todos los imprevistos más probables para poder solucionarlos lo antes posible. Como resultado de lo anterior, suelo ser coherente y consecuente con las decisiones que tomo, porque, en muchas ocasiones, estas pueden afectar a otras personas y es algo que debemos tener muy en cuenta. Aun así, no me cierro a sugerencias externas que busquen la mejora. La empatía tiene mucho que ver con esto, ya que intento no hacer las cosas que a mí no me gustaría que me hicieran, porque podría afectar a otra persona más de lo que uno piensa. Esto, también, está relacionado con la responsabilidad, ya que me considero honesta y que me comprometo con todo lo que hago, dando lo máximo de mí, más allá de si el resultado sale mejor o peor.

 

Por otro lado, como nos había indicado el profesor, pregunté a tres personas diferentes sobre mis cualidades y mis defectos o aspectos que mejorar, para realizar el test 360. Intenté que fueran personas con las que tengo diferentes tipos de relaciones para poder comparar las cualidades que transmito según los lazos que nos unen. Así, en primer lugar, pregunté a una amiga, con la que había ido a clase años anteriores, y me dijo estas cualidades: responsable, empática y resolutiva; y estos aspectos a mejorar: puntualidad y terquedad. Mi pareja, sin embargo, me dijo que era una persona constante, autodidacta y con mucho compromiso, pero que no acepto las críticas, me gusta mandar y que llego siempre tarde a los sitios. Uno de mis familiares, con el que he convivido, me describió como una persona inteligente, con mucha perseverancia y decisión, pero desordenada, obstinada y orgullosa.

 

Amiga:

Positivos: Responsable, empática, resolutiva.

A mejorar: Puntualidad, terquedad.

 

Pareja:

Positivos: constante, autodidacta, compromiso.

A mejorar: no aceptar críticas, puntualidad, me gusta mandar.

 

Familiar:

Positivos: inteligencia, perseverancia y decisión.

A mejorar: desorden, obstinada, orgullosa.

 

Si bien, creo que todos ellos están en lo cierto con sus descripciones, es significativa la diferencia en algunos de los aspectos que con los que me describen según el tipo de relación que he mantenido con ellos. La mayoría de ellos saben que la puntualidad es uno de mis mayores defectos, aunque, recientemente estoy trabajando en ello para poder solucionarlo. Una de las cualidades con las que me han descrito y que más me ha sorprendido es la perseverancia o la constancia, porque siempre he pensado que soy de las personas que empiezan muchas cosas pero que acaban muy pocas, un ejemplo de ello es cuando hace unos años empecé a ir a clases de guitarra, pero vi que no se me daba todo lo bien que esperaba, así que las dejé sin terminar el periodo de lecciones que había concretado en un principio, y, por descontado, sin saber tocar la guitarra. Aunque, por otra parte, si lo pienso detenidamente, no dejo de trabajar en las cosas en las que creo y pongo mucho empeño en ello, por muy difíciles que sean, hasta que lo consigo.

 

Estoy de acuerdo con todas las características con las que me describen, sin embargo, creo que, en algunas ocasiones, estos aspectos no se adaptan a todos los ámbitos en los que me desenvuelvo. Por ejemplo, es cierto que, en el ámbito familiar, concretamente, en lo relativo a las tareas del hogar, soy desordenada, sin embargo, en el ámbito laboral y académico suelo tener las cosas muy organizadas y planificadas, con cierta previsión, para poder hacer frente a cualquier imprevisto con tiempo suficiente.

 

Si bien es cierto que estas son algunas de mis cualidades como persona, no creo que sean las únicas. Además, con el tiempo, todas las personas evolucionamos y vamos adaptándonos a las nuevas situaciones que se nos presentan, por lo que implica, necesariamente, una evolución personal que va a afectar, sin duda, a nuestros rasgos sociales. Por lo que, pienso que, según las experiencias particulares de cada uno, los rasgos propios de las personas, también, pueden estar en constante cambio, no solamente en el ámbito personal, sino, también, en el laboral.  Asimismo, como he comentado anteriormente, no creo que todos estos aspectos puedan aplicarse a todos los ámbitos, ya sea familiar, social o laboral, sino que cada uno de ellos, se emplea en situaciones o esferas distintas. También, creo que es importante saber cuáles son nuestras debilidades para poder trabajarlas y mejorarlas, si lo vemos necesario, y, con el tiempo, convertirlas en parte de nuestras fortalezas. A pesar de esto, creo que es interesante poder conocernos, no solo reflexionando a cerca de nuestra propia experiencia, sino teniendo en cuenta la opinión que generamos en otras personas y que en muchas ocasiones no somos conscientes. Conocer nuestras cualidades innatas puede servir para ver nuestro propio potencial, si no somos conscientes de ellas, y hacer que sea notable para los demás.

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